bienvenido›Foro›Reportes de Campo›Bootcamp Asunción – Paraguay – 2024

  • Bootcamp Asunción – Paraguay – 2024

    Posted by Cigs on 17 de abril de 2025 en 12:24

    Viernes 15 – Bresh

    Bajamos del avión con rumbo al hotel. Nos instalamos, nos arreglamos y fuimos a un bar antes de ir a la fiesta Bresh. En eso, Alan tomó la cĆ”mara y salió a hacer entrevistas a chicas, mientras yo notaba que habĆ­a pocas chicas en el bar. Le dije a VĆ­ctor: ā€œEn esa mesa de allĆ” hay dos chicas, ve a hablar con ellas y diles esto y estoā€. VĆ­ctor las abordó y comenzó a hablar con ellas.

    Mientras tanto, le expliquĆ© a Diego que VĆ­ctor no sonrió al decir ā€œholaā€. Diego me preguntó: ā€œĀæCómo lo sabes si estĆ” de espaldas a nosotros?ā€. Le respondĆ­: ā€œPor la reacción facial de las chicas; estaban seriasā€. En ese momento, era tarea de VĆ­ctor hacerlas reĆ­r para que se sintieran cómodas.

    Luego, le dije a Diego: ā€œVe al grupo y di esto y esto para que te unas a VĆ­ctor con ellasā€. Lo hizo, y estuvieron sentados con las chicas hasta que los fui a buscar para irnos a la Bresh.

    Cuando llegamos a la fiesta, noté que había muchas chicas jóvenes, en promedio de 18 a 23 años. No eran mi preferencia, pero ya estÔbamos ahí. Los chicos comenzaron a abordar chicas como locos; todos estaban hablando con mujeres y divirtiéndose, mientras yo los observaba para identificar errores que después les señalaría para mejorar su juego.

    Cualquier chica guapa que pasaba era abordada por los chicos con energía de profesionales persistentes. Algunas las enviaba yo y ellos se quedaban interactuando, aplicando el método. Alan, por otro lado, estaba conversando con una modelo de 20 años que había participado en una pasarela de moda que vimos en nuestra visita anterior con una amiga. Claudio, por su parte, sedujo y besó a la chica que le asigné al final.

    Así arrancó el día uno, y los chicos dieron todo de sí. A las 4:00 am, nos fuimos a descansar Alan, David, Víctor y yo, mientras Diego y Claudio se quedaron en la discoteca con las chicas.

    SĆ”bado 16 – DĀ“Lireo

    Reservamos una mesa con los chicos e invitamos a nuestra amiga Belu. Llegamos y nos ubicaron en una mesa principal. Comenzamos a disfrutar con una botella de whisky. En eso, le digo a VĆ­ctor: ā€œCerca del baƱo hay dos chicas, una de ellas se ve bien, trĆ”elas a la mesaā€. Ɖl fue sin dudarlo y regresó con las chicas. Cada vez llegaba mĆ”s gente, y Alan, por su lado, estaba con la cĆ”mara entrevistando a las chicas.

    En un momento, VĆ­ctor me dice: ā€œHay una chica guapa a la 1 (de tu posición) que te estĆ” mirando hace ratoā€. Me giro, hago contacto visual y, efectivamente, era guapa, con un cuerpo ufff. Entonces, comencĆ© mi estrategia: mirarla solo de vez en cuando. SabĆ­a que estaba en su radar, asĆ­ que me dediquĆ© a demostrar valor, disfrutando con los chicos y sin mostrar necesidad. Siempre me coloco en la punta de la mesa; eso me permite hablar con todos y tener buena visión.

    Cuando decidí acercarme, vi que Alan y Víctor la estaban entrevistando. Así que busqué otras opciones mientras tanto. Luego, ellos se movieron a otra parte y el grupo de la chica también. ”Maldición! Pero sabía que la volvería a ver.

    Pasaron unos 20 minutos, y la vi hablando con Claudio. Me acerqué, le dije algo a Claudio y me presenté con la chica. Claudio desapareció, dejÔndome solo con ella, y comenzó el juego.

    La chica tenƭa mucha energƭa y carisma, era muy simpƔtica. Me ganƩ a su grupo mixto (hermanos y amigos), y nos pusimos a bailar. Ella invertƭa mucho en mƭ: me tocaba, hacƭa muchas preguntas y coqueteaba. Yo tambiƩn juguƩ mi papel: la tomaba de la cintura y, en algunos momentos, la perreaba.

    Sofi: ¿Por qué viniste a hablarme, habiendo tantas chicas guapas?
    CIGS: TĆŗ me atrajiste con tus miradas.
    Sofi: Jajaja, pero casi ni me miraste.
    CIGS: No me di cuenta de ti al principio. Fue mi amigo quien me dijo que me estabas mirando, y entonces comencƩ a saludarte con la mirada.
    Sofi: Ah, muy bien.
    CIGS: ¿Qué te gusta de mí?
    Sofi: Jajaja, eres atractivo, te ves súper seguro y lo que mÔs me gusta es que estÔs tranquilo; no te ves desesperado.
    CIGS: Gracias, eres muy observadora. (Le di un abrazo).
    Sofi: Voy al baƱo, te veo luego.
    CIGS: IrƩ a la mesa con mis amigos y luego vengo por ti.
    Sofi: OK, nos vemos luego.

    VolvĆ­ a la mesa con los chicos. Todos estaban ā€œcazandoā€, incluso Belu. Ɖramos un equipo de asalto Ć©lite. Estuve unos 10 minutos antes de volver a la carga por Sofi. MirĆ© hacia su mesa, y alrededor habĆ­a como cinco tipos mirĆ”ndola y sonriĆ©ndole. Me encanta esa situación: ir, tomarla y ver cómo todos desaparecen.

    CIGS: Hola de nuevo. (Me sentƩ en una silla de su mesa).
    Sofi: Hola. (Sonrió y se sentó a mi lado).
    CIGS: Tengo algunas preguntas para ti: ¿CuÔl es tu pasión en la vida? ¿CuÔl ha sido el momento mÔs feliz de tu vida? ¿Qué es lo que mÔs te gusta y odias de tu personalidad?
    Sofi: Me encantan tus preguntas, pregúntame mÔs.
    CIGS: Si esta noche fuera tu esclavo, ¿qué harías conmigo?
    (Ella entendió ā€œesclavo sexualā€).
    Sofi: Me aprovecharĆ­a sexualmente de ti y te ordenarĆ­a que me hicieras sexo anal toda la noche.
    CIGS: (Con cara de póker) Ok. Segunda pregunta: ¿te gustaría que te besara en este momento?
    Sofi: ĀæMe quieres besar?
    CIGS: Aclaro: nos queremos besar.
    Sofi: SĆ­, me gustarĆ­a besarte.
    CIGS: (Sonreƭ y la besƩ).

    Me tomó de la mano, comenzamos a bailar y nos besÔbamos mientras seguíamos hablando y compartiendo con su grupo. Mi mente me decía que me la llevara para tener sexo, pero a las 4 am había quedado en ir a otra discoteca para reunirme con Daysi, una chica que me interesaba mucho. Sin embargo, el alcohol y el cansancio se apoderaron de mí, así que decidí irme con los chicos al hotel.

    Al despedirme de Sofi, con cara de impresión me dice:
    Sofi: ¿Por qué te vas?
    CIGS: Estoy cansado, cariño. Tengo tu número, así que te hablaré para que nos volvamos a ver.
    Sofi: (Con cara de decepción) Bueno.

    En el Uber, pensaba en ir a la otra fiesta, pero sabĆ­a que verĆ­a a Daysi al dĆ­a siguiente en el yate. Al final, me fui al hotel. Al llegar, Daysi me escribió: ā€œHola, Āædónde estĆ”s?ā€.

    Domingo 17 – Yate

    Le hablé a Daysi, y me respondió que no podría venir con su amiga. Ya lo intuía, dado que no fui la noche anterior a reunirme con ella y su grupo. Así que, con los chicos, comenzamos a contactar a todas las chicas de nuestra agenda. También le pedí a Belu que trajera a una amiga. Compramos alcohol y nos fuimos al yate.

    Creo que ha sido una de las mejores experiencias que he vivido junto a los chicos en un BootCamp. Lo pasamos increíble. Cuando llegó Belu con su amiga, la encontré guapa, y ella vino directamente hacia mí. Belu seguramente le había contado de mí. Pasamos mucho tiempo conversando; era una mujer culta, segura, y tenía una mirada fija que atrapaba mientras hablaba de frente y muy cerca. Hablamos de todo: negocios, desarrollo personal, amor, sexo, etc.

    Comenzamos a compartir con los chicos. Todos estaban felices, bailando, disfrutando y pasÔndola genial. Fue un domingo increíble: la vista del lugar, la buena música del DJ, y el ambiente de camaradería nos hicieron sentir como una familia.

    Al caer la noche, ya casi al final de esta maravillosa experiencia, nos pusimos todos a bailar entre las luces del DJ y la buena música. Luego propuse que siguiéramos la fiesta en el hotel, y todos aceptaron. Nos fuimos con bolsas llenas de alcohol. Mientras algunos se bañaban y otros descansaban, Claudio se preparaba para su cita. Yo estaba en la habitación con Belu, Mell y Alan.

    Belu se puso a leer mi libro, y su admiración hacia mí creció con cada pÔgina. Le encantó tanto que decidí regalÔrselo. Después de eso, fuimos a la mesa del hotel cerca de la piscina para seguir compartiendo. Los chicos salieron con Belu, y yo, agotado, me quedé dormido.

    Dƭas despuƩs, tuve una cita con Mell.

    Lunes 18 despedida de los chicos

    Salimos con los chicos y belu a un bar, a la despedida de Diego y Claudio, David había viajado ese día temprano, estuvo muy entretenido, hablamos de todo, de sus experiencias, de lo que aprendieron, del antes y después de lo que les hizo cambiar a cada uno, y por que les fue tan bien, compartimos tragos e historias, fu un buen cierre de Boot Camp. Pero Alan, Victor y yo nos quedÔbamos hasta el próximo lunes.

    Martes 19 cita doble

    Cita con Maga y Pam

    Seguía en Instagram a una promotora guapa. Cuando vio mi historia del yate con los chicos, me reaccionó y me preguntó:
    —¿Te gusta Paraguay?
    —Me encanta. Linda ciudad, buenos boliches y gente muy atractiva —le respondĆ­.

    Maga: ĀæTe gustarĆ­a salir hoy a cenar?
    Cigs: SĆ­, me parece perfecto, siempre y cuando invites a una amiga, ya que estoy con mi amigo.
    Maga: Ok, hoy verƩ a unas amigas y le dirƩ a una.

    Me dio su WhatsApp y me envió un audio confirmando el lugar. Hizo la reserva y aseguró que su amiga iría. Le comenté a Alan que dos de las amigas de su historia eran un 10, así que jugaríamos en la élite, como nos gusta.

    Llegamos un poco antes con Alan al restaurante Pez de Mar Dulce. Nos llevaron a nuestra mesa mientras veĆ­amos el partido de Chile. En un momento, Alan me dijo:
    —Mira hacia afuera, es ella. Ā”Tremenda mina!
    MirƩ, pero en mi cabeza no le di mucha importancia.

    Cuando llegaron a la mesa, nos saludaron. Eran muy guapas, pero Pam tenía un aura increíble, +1000, y con su carisma comenzó a hablar, encajando perfectamente con nosotros. Era culta, divertida, y se notaba que disfrutaba de la conversación. Maga, en cambio, era mÔs reservada, con menos desarrollo personal, pero también muy culta y con experiencia de vida.

    Hicimos conversaciones grupales y juegos 1 a 1, cada uno con nuestras chicas. Alan generó mucha atracción y conexión con Pam; se tocaban constantemente, y ella le lanzaba tests como loca. Sabían que éramos maestros de la seducción, y hablamos un rato de eso.

    Le dije a Maga que iba a fumar, y ella se ofreció a acompañarme. Salimos a una banca y me contó sobre sus viajes, su familia y su estilo de vida. Yo le compartí un poco sobre el mío. Nos sentamos lado a lado, y comenzamos a mirarnos fijamente. Ella empezó a tocarme; había química e interés de su parte. Le dije:
    —Vamos a cenar.

    Cuando volvimos a la mesa, Alan y Pam parecƭan dos niƱos: se tocaban, se miraban fijamente y reƭan, como si estuvieran embobados el uno con el otro.

    La interacción avanzó, cada uno con su chica, hasta que llegaron una amiga y un amigo de Maga. Me preguntó si podían unirse, y yo le dije que sí. Compartimos con ellos hasta que cerraron el restaurante.

    Al final, nos despedimos de las chicas, pero Pam volvió corriendo para besar a Alan en la boca. Pedimos un Uber y nos fuimos a descansar.

    MiƩrcoles 20: Segunda Cita Doble

    Maga me habló todo el día por audio. Quería que fuera a entrenar con ella a su gimnasio o que saliéramos a caminar, entre otras cosas. Sin embargo, yo estaba muy cansado, así que le propuse salir a cenar los cuatro nuevamente. Ella aceptó, y nos reunimos en La Quesería, un restobar al que solemos ir.

    Aprovechamos con Alan para grabar contenido antes de que llegaran las chicas. Maga fue la primera en llegar, y con un vestido naranja se veía hermosa. Siempre me impresiona cómo las paraguayas se arreglan y maquillan de manera increíble, incluso para salir por unos tragos cualquier día de la semana. Conversamos un poco con ella hasta que llegó Pam, esta vez con un vestido negro que destacaba sus curvas.

    Pedimos algo para beber y comer, y comenzamos a charlar. En esta ocasión, la conversación se centró en temas profundos de desarrollo personal. Pam era muy asertiva y nos lanzaba cumplidos constantemente:
    ā€”ā€œMe encanta que sepan de todo.ā€
    ā€”ā€œMe encanta que sean caballeros y no miren a otras mujeres mientras estĆ”n con nosotras.ā€

    Por otro lado, Maga permanecía callada, escuchando cómo los tres opinÔbamos sobre diversos temas. Incluso noté que dos chicas en una mesa cercana estaban atentas a nuestra conversación, sonriendo y asintiendo. Sin embargo, Maga revisaba su teléfono constantemente, lo que me desconectó un poco de ella.

    Para intentar reavivar su interés, le hice algunas preguntas de impacto emocional. Pero sus respuestas terminaron disminuyendo aún mÔs la atracción que sentía por ella. Me di cuenta de que estoy en una etapa donde ya no me basta con un cuerpo bonito. Después de haber estado con muchas mujeres que solo destacan físicamente, ahora busco algo mÔs: mujeres que sean 10 de 10, tanto en atractivo como en desarrollo personal.

    La noche avanzó, y finalmente nos despedimos de las chicas. Maga continuó escribiéndome en los días siguientes, pero decidí invertir mi tiempo en otras mujeres que estuvieran mÔs alineadas con mis expectativas y valores.

    Jueves 21 – Cena con Sofi

    Le hablé a Sofi para invitarla a cenar. Quedamos a las 21:00 hrs en Pez de Mar Dulce, el mismo lugar al que habíamos ido con Alan en la cita doble con las chicas top. Justo antes, Daysi me escribió:
    —Hoy irĆ© con unas amigas a tal fiesta, tipo 00:00 estaremos por allĆ”. Anda con tus amigos para que nos conozcamos.
    Yo le respondĆ­:
    —Bueno, intentarĆ© ir.

    Le comentƩ a Vƭctor y Alan que me acompaƱaran, ya que tenƭa hasta las 00:00 para cerrar el trato con Sofi (sexo).

    Sofi llegó súper guapa y sexy. Incluso pagó el Uber al restaurante. Cuando nos llevaron a la mesa, comenzamos a conversar y a recordar momentos de cuando nos conocimos en D“Lireo. Fue encantadora y muy divertida. Muchos tipos la miraban. Hablamos de todo un poco, y luego le dije:
    —¿Te parece si vamos al departamento? Me gustarĆ­a que me hagas tu esclavo.

    Ella rió y me respondió:
    —Vamos.

    Pedƭ el Uber, y mientras esperƔbamos, ella me dijo:
    —Quiero que me des un beso.

    Asƭ que la besƩ. En mi nivel de juego, hago que las mujeres me deseen, que ellas pidan un pedazo de mƭ.

    Mi plan era llegar, tener sexo y estar listo para salir a las 00:00 hacia la disco para ver a Daysi. Mi excusa sería que Alan llegaría al departamento y que Sofi no podría quedarse conmigo (no me gusta ser así, pero mi prioridad era Daysi). Sin embargo, cuando llegamos, Alan y Víctor ya estaban en el departamento. ”Maldita sea! Tendría que cambiar mi argumento para poder salir mÔs tarde sin parecer un patÔn que solo quiere sexo y luego echa a la chica.

    Compartimos con los chicos un rato y bebimos crema de whisky, que a ella le encantó. Luego, los chicos se fueron a la discoteca donde mÔs tarde llegaría. Sofi y yo conversamos mucho mÔs, nos besamos, y en un momento, ella me tomó de la mano y me llevó del balcón al departamento (era de un solo ambiente, así que la cama estaba a la vista).

    —¿Puedo ponerme cómoda? —me preguntó.
    Yo sonreĆ­ y le dije:
    —Hazlo.

    Se quitó los zapatos y la ropa, quedÔndose en ropa interior. Tenía un cuerpo hermoso, perfecto para mi gusto. Hice lo mismo y quedé en bóxer. Seguimos bebiendo, nos besamos, y comenzamos con juegos previos con ropa. Ella no aguantó mÔs cuando tomé su mano y la puse sobre mi miembro. Me quitó los bóxer y comenzó con sexo oral. Después, hice lo mismo con ella. Jugamos unos 25 minutos antes de que la penetrara.

    Tras un rato en la cama, seguimos en el balcón, luego en el sillón (disculpa, Alan) y continuamos con la música de fondo y las luces apagadas. En un momento, encendió la luz para ir a llenar su vaso, me miró, dejó el vaso y comenzó a gatear hacia mí. Su boca fue directa a mi miembro. Me hizo sexo oral muchas veces, casi obsesionada, por los cumplidos que me daba. Después volvimos a la cama, la acosté, la penetré hasta que ella llegó al clímax, y luego lo hice yo.

    Nos dimos una ducha y, mientras yo planchaba mi camisa, me miró y me dijo:
    —Si te vas a vestir, haz lo mismo conmigo.

    En mi cabeza, pensaba quƩ lƭnea usar para poder irme a la fiesta sin parecer un hijo de puta. Una vez vestidos, me acerquƩ y le dije:
    —Quiero decirte algo, pero quiero que tu respuesta sea sincera.
    —¿QuĆ© cosa? —me respondió.
    —Pasa que tengo un compromiso con mis amigos en una fiesta. Me encantarĆ­a llevarte, pero es con lista y ya no te puedo agregar. No quiero que pienses que soy de esos tipos que solo tienen sexo y luego te botan, porque me atraes y quiero seguir saliendo contigo.

    Con cara de póker, me dijo:
    —No te preocupes, estoy pidiendo mi Uber.

    Bajamos juntos. Cuando llegó su Uber, no se despidió, se subió y se fue. Era lo justo. No había forma de no parecer un idiota con mi actuar.

    Pedƭ mi Uber y fui a la fiesta. Me encontrƩ con los chicos y comencƩ a hablar por WhatsApp con Daysi, quien me preguntaba en quƩ parte de la disco estaba. Finalmente, nunca nos vimos esa noche. Dƭas despuƩs, durante una cita con ella, entenderƭa por quƩ.

    Jueves 21: CafƩ con Mell

    La chica que conocí en el yate y yo quedamos en ir por un café, y así fue. La esperé en la cafetería, y llegó vestida completamente de negro. Me encantan las mujeres que visten de negro.

    Tuvimos una conversación muy interesante, hablamos de todo. Mell es una chica con mucho desarrollo personal, emprendedora, muy estudiosa e inteligente. Es el tipo de mujer que cualquier estudiante de seducción buscaría como novia. Tiene mucha clase, pero estÔ muy enfocada en lo profesional y parece tener bloqueado su lado sentimental.

    También me admiraba mucho y no dejaba de llenarme de cumplidos. Por ello, decidí convertirla en mi amiga y trabajar juntos en mi próximo seminario en Paraguay.

    Viernes 22: Cita con Daysi y fiesta en el departamento

    Fuimos a un restaurante elegante. Daysi ya me estaba esperando en la mesa que habƭa reservado. Se veƭa hermosa con su polera con escote, blazer blanco, aros dorados y el cabello recogido. La saludƩ y me sentƩ. Pedimos unos tragos antes de ordenar y comenzamos a hablar.

    Ella era muy tierna, pura y sincera, y me contó que estaba saliendo con alguien. Le di un consejo basado en mi pasado de ā€œbandidoā€ y le dije que se alejara del tipo, que claramente solo estaba jugando con ella. Le mencionĆ© que era increĆ­ble y que podĆ­a conseguir algo mucho mejor. Sus ojos se llenaron de lĆ”grimas, asĆ­ que cambiĆ© el tema para no verla llorar.

    Hablamos de nuestras vidas, de mi trabajo, y ella me miraba fijamente a los ojos con una intensidad que me gustaba mucho. La hice reír durante toda la cena. Pedimos comida y seguimos conversando. Me comentó que llevaba tiempo siguiéndome en Instagram y que siempre veía todas mis historias.

    MƔs tarde, sentƭ ganas de fumar, asƭ que pedimos al mesero que nos cambiara al patio. Allƭ la bombardee con preguntas emocionales, y ella, entre risas, me decƭa:
    Daysi: Me encantan tus preguntas, hazme mƔs.
    RespondĆ­a de manera asertiva a todas.

    Cigs: ¿Qué te gusta de mí?
    Daysi: Eres guapo, interesante, divertido y… te las sabes por libro, jajaja. ĀæY quĆ© te gusta de mĆ­?
    Cigs: Que eres una mujer con muy lindos sentimientos, divertida, con clase, culta y… muy guapa.

    Ella sonrió y me clavó una mirada fija en silencio. Me estaba gustando demasiado. Me contó que vive sola en Brasil y que anteriormente vivió sola en Bilbao. Es independiente y también vive con su padre. Tiene un loro y dos perros. Era un encanto, una mezcla de ternura y seguridad con carÔcter, lo que me encantaba. Nunca se puso nerviosa ni me halagó en exceso.

    En eso, Carol me escribió para avisar que iba al departamento con amigas y que Alan no le respondía. Tuve que pedirle disculpas a Daysi mientras llamaba a Alan. Nos dimos cuenta de que éramos los únicos en el restaurante; ya eran las 12:00 a.m. Le dije que tenía que irme. La acompañé a la entrada del mall para esperar su Uber. Cuando llegó, nos despedimos, y me dio un abrazo apretado que me sorprendió. Sentí su energía tan pura que me dejó pensando en ella durante todo el camino al departamento. Daysi podría ser mi novia sin problemas.

    Cuando llegué al departamento, estaba lleno de chicas, unas nueve en total. Saludé a todo el mundo, y varias me preguntaron dónde estaba. Les dije que había estado en una cita, y sus caras cambiaron, jeje. Alan se me acercó y preguntó cómo me había ido. Mi sonrisa de niño lo delató: todo había salido muy bien.

    Compartí con todos, y luego nos fuimos Alan y yo con cuatro chicas a una discoteca. Estaba llena de brasileños y argentinos por la final de la Sudamericana. Los tipos se acercaban constantemente a encarar a las chicas, pero ellas los rechazaban rÔpido. Observé cómo dos chicas competían por la atención de Alan, deseÔndolo como esclavo sexual, jaja.

    La pasamos increíble: bailamos, cantamos y nos reímos mucho. Así terminó nuestro viernes.

    Cigs respondido 1 aƱo hace 1 Miembro · 0 Respuestas
  • 0 Respuestas

    Lo sentimos, no se encontraron respuestas.

    Inicia sesión para responder.